Capítulo 13 de 16
La comida del domingo
Salí de la oficina de Valdés con una copia de la promesa de compraventa y el audio en mi celular. Él mismo me lo reenvió.
“Si su mamá no sabía nada”, me dijo en la puerta, “entonces mis trescientos mil pesos los tiene su hermana. Y yo voy a ir por ellos.”
“Los domingos, a las dos, toda la familia come en casa de mi mamá”, le contesté. “Karla va a estar ahí.”
Lo pensé toda la noche. Si yo le llevaba el audio a mi mamá, ella iba a decir que yo lo había inventado. Ya me había dicho una vez, frente a una jueza, que prefería mentir a creerme. Tenía que oírlo de alguien que no fuera yo. De un extraño. De alguien que no tuviera nada que ganar en nuestro pleito.
Y tenía que oírlo en su casa. Donde no pudiera cerrar la cortina.
El domingo 29 de noviembre, a las dos y media, me estacioné frente a la casa de la colonia República. La camioneta blanca de Valdés ya estaba ahí.
La puerta estaba abierta, como todos los domingos. Se oían platos, risas, el partido en la tele. Olía a cabrito.
Entramos juntos.
En la mesa del comedor estaban mi mamá, en la cabecera. Karla y Joel. La tía Nena y la tía Cholita, las dos hermanas de mi mamá. Dos primos con sus esposas. Sofi y Thiago comían en una mesita aparte, con platos de plástico.
Todo el mundo se calló.
“¿Qué haces aquí?”, dijo Joel, levantándose.
“No vengo yo”, le dije. “Viene el señor.”
Valdés se paró junto a la mesa. Educado, con la carpeta bajo el brazo.
“Buenas tardes. Perdón por interrumpir. Soy Ausencio Valdés. Vengo por mis trescientos mil pesos.”
Karla se puso blanca. Pero blanca de verdad, no de video.
“Ingeniero, este no es el lugar…”
“Usted no me contesta el teléfono desde el miércoles, señora.”
Mi mamá miraba a Valdés sin entender.
“¿Cuáles trescientos mil pesos? ¿Quién es usted?”
Valdés abrió la carpeta y le puso la promesa de compraventa enfrente, junto al plato de cabrito.
“Su hija me prometió venderme el local de la calle Allende, señora. En su nombre. Por dos millones cuatrocientos mil pesos. Le di un anticipo de trescientos mil en agosto. Y el resto iba a ir a la cuenta de ella, no a la suya.”
La tía Nena se persignó.
Mi mamá leyó la hoja. Se puso los lentes que traía colgando del collar y la volvió a leer.
“Yo nunca vendí nada.”
“Es mentira, mamá. Este señor…”
Valdés no dijo nada. Sacó su celular, lo puso sobre la mesa y le dio play.
“Ingeniero, no se preocupe, de veras. Lo del juicio es pura formalidad. Mi mamá firma lo que yo le diga. Y mi hermano, con el juicio, se queda sin nada.”
Nadie respiró.
Solo se oía la tele, donde alguien acababa de meter un gol que a nadie le importó.
Mi mamá levantó la vista del celular. Miró a Karla.
“¿Firmo lo que tú me digas?”
“Mamá, lo dije para calmarlo, no es…”
“¿Firmo lo que tú me digas, Karla?”
Joel se pasó las manos por la cara.
“Te dije que no le mandaras audios a ese señor. Te lo dije.”
Karla volteó hacia él como si la hubiera abofeteado.
“¿Ahora es mi culpa? ¡Tú fuiste el que trajo al ingeniero! ¡Tú fuiste a medir el local!”
Y entonces se volteó hacia mí. Con toda la rabia de agosto de 2023.
“Tú te quedaste con todo lo de papá. ¡Con todo! Yo nomás tomé lo que me tocaba.”
“No era tuyo, Karla. Era de mi mamá.”
Me levanté. Fui a la mesita de los niños. Sofi y Thiago me miraban con los ojos muy abiertos, con la cuchara en la mano.
“¿Quieren ver los pajaritos del patio?”
Los saqué al patio y les enseñé la jaula de canarios de mi mamá. Mientras, detrás del cristal, se oían los gritos.
Cuando volví a entrar, mi mamá estaba de pie en la cabecera. Le temblaban las manos, pero la voz no.
“Te quiero fuera de mi casa. A ti y a tu marido. Hoy.”
A las siete de la noche, Joel cargó las maletas en su carro. Se iban con los niños a casa de la mamá de él, en Ramos Arizpe. Sofi se despidió de mí desde la ventana de atrás, con su manita pegada al vidrio.
Mi mamá no salió a despedirlos.
Yo me fui a las ocho. Ella tampoco salió a despedirme.
A las 22:10, el celular vibró.
Era ella. Por primera vez en siete semanas.
“¿Me acompañas mañana al notario?”
👉 Continúa en la siguiente página: Capítulo 14, «Yo también me acuerdo»