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Debí Tirar Más Fotos’ de Bad Bunny podría hacer historia en los Grammy.

La superestrella puertorriqueña Bad Bunny ha redefinido lo que significa ser un gigante global — y una vez más podría hacer historia en los Premios Grammy 2026.

El artista nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio está nominado a seis premios en la ceremonia del 1 de febrero, convirtiéndose en el primer artista en español en ser nominado simultáneamente a álbum del año, canción del año y grabación del año. Su álbum aclamado por la crítica, “Debí Tirar Más Fotos”, es apenas el segundo disco en español nominado a álbum del año. ¿El primero? También fue de Bad Bunny: “Un Verano Sin Ti” (2022).

Gane o pierda, expertos aseguran que las nominaciones de Bad Bunny marcan un momento simbólico para los latinos. Y apenas una semana después, además, será el artista principal del show de medio tiempo del Super Bowl.

Nominaciones históricas que reflejan el espíritu cultural del momento

Vanessa Díaz, profesora asociada de estudios chicanos y latinos en la Universidad Loyola Marymount y coautora de “P FKN R: How Bad Bunny Became the Global Voice of Puerto Rican Resistance”, afirma que estos reconocimientos van más allá de su obra personal y representan un “muy bienvenido reconocimiento a la música latina, que sigue creciendo”.

“La música del Caribe hispanohablante ha moldeado los gustos musicales globales desde el siglo XIX”, agrega Albert Laguna, profesor asociado de estudios de etnicidad, raza y migración en Yale. “Bad Bunny es otro eslabón en una cadena mucho más larga de la popularidad de la música caribeña a nivel mundial”.

Gran parte de esta música — especialmente el latin trap y el reggaetón, géneros con los que Bad Bunny inició su carrera y que sigue usando — ha sido históricamente criminalizada en Puerto Rico, de forma similar al hip-hop en Estados Unidos. El reggaetón, en particular, “proviene de las comunidades más marginadas de Puerto Rico”, señala Díaz. “Que Bad Bunny esté nominado en las tres categorías principales, siendo un artista que surgió del trap, es lo más revolucionario de toda esta situación”.

Petra Rivera-Rideau, profesora asociada de estudios americanos en Wellesley College y también coautora de “P FKN R”, añade que esto es especialmente relevante porque las instituciones suelen ignorar los géneros marginados — incluso en los Latin Grammy, el evento hermano de los Grammy.

Una victoria en las categorías principales tendría un “significado simbólico profundo”, afirma, aunque con cautela: “Me interesa ver si esto realmente abrirá puertas para otras personas”. A fin de cuentas, Bad Bunny tampoco es inmune a los sesgos de la Academia de la Grabación: ya tiene tres Grammy, pero todos en categorías de música urbana, a pesar de ser el artista más reproducido del mundo.

Un atractivo local-global que conecta con el momento político

En “Debí Tirar Más Fotos”, Bad Bunny y sus productores entrelazan estilos folclóricos puertorriqueños con un contexto hipercontemporáneo. El latin trap y el reggaetón no desaparecen, sino que se fusionan con música jíbara, salsa, bomba, plena e incluso aguinaldo — como en “Pitorro de Coco”. Aunque álbumes anteriores ya mezclaban géneros como bossa nova, mambo, rock o merengue, este proyecto se siente mucho más arraigado a lo local.

Laguna ve el disco como un desafío directo a la “fórmula del estrellato pop global”, donde los artistas suelen suavizar su sonido para hacerlo más comercial.

“Bad Bunny hizo lo contrario. Es su álbum más puertorriqueño hasta ahora”, afirma. Espera que inspire a otros artistas a mirar hacia su historia y sus raíces.

“Hay muchísima música latina increíble que ha sido ignorada, y eso es parte de lo hermoso de este momento”, dice Díaz. “Por eso se siente como una victoria para todos los latinos”.

El momento de su lanzamiento y reconocimiento también es clave. “Estados Unidos tiene una larga historia de excluir a los latinos y al idioma español… y hoy eso se siente más intenso que nunca”, continúa Díaz. “Para una comunidad que está siendo atacada a tantos niveles, esto es un pequeño rayo de luz, una señal de que aún podemos hacernos un lugar aquí”.

En una entrevista con i-D Magazine, Bad Bunny mencionó que las preocupaciones por las deportaciones masivas influyeron en su decisión de no hacer gira en Estados Unidos continental. “Las letras están profundamente ligadas a la historia de Puerto Rico, a la política, al turismo y a la gentrificación”, añade Díaz. “Este álbum ya es histórico, incluso sin ganar un Grammy”.

Un álbum con impacto generacional

Rivera-Rideau señala que el éxito del álbum no solo se debe a su carga política, sino también a su sonido. Los géneros tradicionales resultan “más fáciles de digerir” para oyentes que suelen rechazar el reggaetón o el trap. Esto ha permitido que el disco sea popular entre distintas generaciones.

“Funciona porque musicalmente es muy interesante”, explica. “Ha logrado globalizar géneros muy locales de una forma que nadie más ha conseguido”.